La vuelta al cole

 

Abuela preparando la comida con sus nietos en la cocina durante las vacaciones de verano


Ese momento que algunos abuelos esperan con ganas

Hay una fecha que algunos abuelos miran en el calendario con más ilusión que la propia Nochevieja: la vuelta al cole.

Después de semanas de vacaciones, nietos entrando y saliendo, comidas a deshoras, meriendas, juegos, «abuela, tengo hambre», «abuela, ¿dónde está esto?» y algún que otro pequeño desastre doméstico, llega septiembre.

Y con septiembre llega una frase que muchos abuelos pronuncian en voz baja:

«Ya queda menos.»

El verano con los nietos tiene muchas cosas buenas… y alguna que otra prueba de resistencia

Que nadie nos malinterprete. Pasar tiempo con los nietos es una de esas cosas maravillosas que nos regala la vida.

Nos encanta verlos crecer, escuchar sus historias, jugar con ellos y disfrutar de esos momentos que durante el curso son mucho más difíciles de compartir.

Pero una cosa es disfrutar de los nietos y otra muy distinta es tenerlos a jornada completa durante todas las vacaciones escolares.

Porque ellos tienen una energía que parece inagotable.

Nosotros, en cambio, tenemos una energía que a veces necesita una pequeña ayuda del sofá.

Y llega un momento en agosto en el que una empieza a mirar el calendario de otra manera.

Primero piensa:

«Todavía queda mucho.»

Después:

«Bueno, ya estamos a mitad de agosto.»

Y finalmente llega septiembre y aparece esa maravillosa sensación:

«¡Ya está! ¡Esto se acaba!»

El calendario se convierte en nuestro mejor amigo

Hay personas que utilizan el calendario para organizar reuniones, citas médicas o cumpleaños.

Y luego estamos los abuelos en septiembre.

Nosotros podemos utilizarlo para algo mucho más importante:

tachar días.

Uno.

Otro.

Otro más.

Hasta llegar al día señalado.

Ese día en el que los niños vuelven al colegio y la casa recupera poco a poco su ritmo habitual.

Y quizá por eso el calendario de septiembre merece una atención especial.

Porque no todos lo miramos con la misma emoción.

Para los niños significa:

«¡Se acabaron las vacaciones!»

Para los padres:

«¡Por fin vuelve la rutina!»

Y para algunos abuelos:

«¡Ánimo, que ya casi está!»

Y después… vuelven nuestros planes

Porque esa es otra de las cosas bonitas de la vuelta al cole.

Cuando los nietos vuelven a sus horarios, los abuelos también recuperamos los nuestros.

Volvemos a quedar con las amigas.

A tomar un café tranquilamente.

A ir a nuestras clases.

A pasear sin mirar el reloj.

A hacer esas cosas que durante el verano hemos ido dejando aparcadas.

Quizá el lunes toca taichí.

El martes, comida con las amigas.

El miércoles, paseo.

Y así, poco a poco, recuperamos nuestra pequeña rutina.

Y no hay nada malo en reconocerlo:

queremos muchísimo a nuestros nietos, pero también queremos muchísimo nuestro tiempo.

Una cosa no quita la otra.

A cada uno le toca lo suyo

La vuelta al cole también es una buena ocasión para recordar que los abuelos no tenemos que sentirnos culpables por necesitar descanso.

Ayudar a nuestros hijos y disfrutar de los nietos es maravilloso cuando se hace desde el cariño y dentro de nuestras posibilidades.

Pero también tenemos derecho a decir:

«Hoy no puedo.»

O:

«Este fin de semana necesito descansar.»

Porque cuidar de los demás no debería significar olvidarnos de nosotros mismos.

Así que, si estos días estás mirando el calendario y contando los días para la vuelta al cole, tranquila.

No eres una mala abuela.

Probablemente eres simplemente una abuela que necesita recuperar un poquito de su vida después de un verano intenso.

Y si ya has llegado al día 1 de septiembre…

paciencia.

Ya queda muy poquito.

Y a las que ya habéis terminado…

¡Felicidades! 😄


Y para esos abuelos que, aunque empiece el colegio, no tienen vacaciones de los nietos… mucha paciencia y mucho ánimo. Porque que ellos vuelvan a clase no significa necesariamente que los abuelos vuelvan al descanso.

Para algunos, simplemente cambia el horario: madrugar para llevarlos, recogerlos a la salida, preparar meriendas, ayudar con los deberes… y vuelta a empezar.

Así que, tanto si septiembre significa recuperar un poco de libertad como si toca seguir con el «servicio de abuelos», una cosa está clara: hacemos lo que podemos, con mucho cariño… y, cuando podemos, también nos tomamos un merecido descanso. 😉



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Un abrazo,

Marian , Colaboradora en el blog


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