El gato negro: ¿mala suerte o una historia que nos contaron?
¿Por qué, en pleno siglo XXI , seguimos teniendo supersticiones aunque sepamos que no tienen una explicación racional? Me gustaría comenzar por una de las más conocidas: la creencia de que los gatos negros traen mala suerte. Pero, para entender cómo hemos llegado hasta aquí, quizá debamos comenzar mucho más atrás. Veamos la historia del gato. Hubo un tiempo en que los gatos no eran vistos con miedo, sino con admiración. En el antiguo Egipto, estos animales ocupaban un lugar privilegiado. Eran apreciados por su capacidad para proteger los hogares de roedores y otros animales, y llegaron a estar estrechamente vinculados al mundo religioso. La diosa Bastet, representada con forma felina o como una mujer con cabeza de gato, estaba relacionada, entre otras cosas, con la protección, la maternidad y el hogar. En el antiguo Egipto, un gato podía ser tan valioso que, según relata Heródoto, cuando una casa ardía, sus habitantes se preocupaban más por protegerlo de las llamas ...