Días en los que el cuerpo pesa y la vida se pone cuesta arriba
Reiniciar el mundo desde mi sillón Hay días en los que el cuerpo pesa y la vida se pone cuesta arriba. Días en los que nos damos cuenta de que hay cosas que no podemos arreglar por mucho que nos empeñemos. Y está bien aceptarlo: lo que no tiene solución, no tiene por qué convertirse en un martirio. Gastar nuestra energía peleando contra lo inevitable solo nos roba la paz que merecemos. Hoy decido cerrar la puerta a las malas noticias, a la puñetera política y al ruido de un mundo que siempre parece enfadado. Que se quede todo fuera un tiempo. Mi mundo hoy empieza aquí: en la calidez de un chocolate calentito entre las manos, en el ronroneo suave de mi gato gris descansando sobre mí y en la lluvia que cae al otro lado del cristal. Para mí, cada gota de lluvia no es tristeza, es limpieza. Es la naturaleza lavando el aire, regalándome un ritmo tranquilo y recordándome que siempre se puede volver a empezar. Como buena Aries, la chispa y las ganas de tirar hacia adelante están en mi ...