Generación Buitre

En publicaciones anteriores hemos recorrido el esfuerzo de distintas épocas para conseguir un hogar:

Por un lado, hablamos de la generación de la posguerra:

De aquellos que construyeron su propia casa, ladrillo a ladrillo.

Por otro lado, hablamos de la Generación Jones:

De aquellos que vivieron prácticamente para trabajar, ahorrar y poder comprar su casa.

Y ahora, viendo lo difícil que se ha vuelto acceder a una vivienda y viendo las acampadas de Sol y de otros lugares de España reclamando que la vivienda es un derecho que la sociedad debe garantizar, me ha venido otra idea para esta publicación:

¿Y si hablamos de la “Generación Buitre”?

No sé si quienes se manifiestan pertenecerán a la Generación X, a la Y o a la Z. Pero hay algo que sí parece haber cambiado:

  • Unas generaciones dejaron una casa en herencia.
  • Otras heredaron una hipoteca.
  • Y otras tuvieron que trabajar, ahorrar y luchar durante años para conseguir la suya.

Porque, hasta ahora que yo sepa, las casas no se regalaban.

Se conseguían trabajando, ahorrando, hipotecándose durante décadas o, en algunos casos, heredándolas.

Ahora escuchamos que tener una vivienda es un derecho y que la sociedad debe garantizarlo. Y sí, la vivienda está reconocida como un derecho. Pero hay una pregunta que me hago:

¿Cuándo se ha entendido que un derecho significa que alguien tiene que regalarte una casa?

Porque una cosa es reclamar que existan viviendas accesibles y políticas que faciliten el acceso a ellas. Y otra muy distinta es pensar que, si no puedes conseguir una vivienda, tienes derecho a ocupar la de otro.

Y aquí viene lo que más me llama la atención.

Cuando hablamos de ocupación, muchas veces se habla de bancos y de fondos buitre. Pero no todas las viviendas pertenecen a bancos o a grandes fondos. También existen propietarios que son trabajadores: personas que compraron una segunda vivienda después de muchos años de esfuerzo, pensando en su jubilación, en tener un complemento para el futuro o simplemente en dejar algo a sus hijos. Y esa vivienda también tiene un propietario.

Quizá ha llegado el momento de poner nombre a cada época:

  • Ya hablamos de la Generación de la Posguerra.
  • Ya hablamos de la Generación Jones.

Y ahora tenemos una nueva generación que ha convertido la vivienda en una reivindicación fundamental y que, en algunos casos, llega a defender que el derecho a tener una casa está por encima del derecho de quien la posee.

Así que, pensando en cómo llamarla…

creo que “Generación Buitre” no está tan mal.

¿Tú qué opinas?

Te leo en los comentarios.


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Próximamente iré publicando nuevas entradas en las que analizaremos otros aspectos de esta "Generación Buitre" más allá de la vivienda.

Un abrazo,

Marian, Colaboradora en el blog

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