El Peso de "No Saber": La Incompetencia Estratégica
La Incompetencia Estratégica: El arte de no saber para no hacer
Seguro que te ha pasado. Alguien en casa o en el trabajo dice: "Es que a ti te sale mejor", o "No sé cómo poner la lavadora porque se va a encoger la ropa". Detrás de esa aparente torpeza se esconde una táctica tan antigua como efectiva: la Incompetencia Estratégica.
Hoy voy a contaros en qué consiste realmente este fenómeno, porque no es un simple despiste; es una forma sutil de cargarnos con tareas que no nos corresponden.
¿Qué es exactamente?
No es falta de habilidad, es una decisión. Se trata de fingir que no se sabe hacer algo (o hacerlo mal a propósito) para que otra persona —normalmente nosotras— acabe asumiendo la tarea por pura frustración o necesidad de que salga bien.
Lo más curioso es que, con el tiempo, se vuelve un hábito tan arraigado que a veces lo hacen sin pensar. Han interiorizado tanto que "tú lo resuelves" que su mente ni siquiera contempla el esfuerzo de aprender; es una inercia de comodidad que perpetúa el desequilibrio casi sin ser intencionada.
¿Te suena alguna de estas situaciones?
En el Trabajo: Es ese compañero que te dice: "Oye, ¿podrías darle formato tú a este informe? Es que a ti te quedan las tablas perfectas y yo siempre me peleo con el Excel".
La realidad: No es que no sepa usar Excel, es que sabe que si lo hace "mal", tú lo harás por él para que el equipo no quede mal.
En la Amistad: Esa amiga que nunca organiza los viajes o las cenas del grupo porque "es que ella es muy despistada para las reservas" o "se estresa con los mapas".
La realidad: Al final, tú siempre terminas siendo la agencia de viajes gratuita del grupo. Ella disfruta del plan sin haber movido un dedo en la logística.
En la Familia: Cuando pides que alguien ponga el lavavajillas y responden: "¿Y dónde van los platos hondos? Es que nunca sé cómo los pones tú". O el hijo adulto que dice: "Mamá, ¿puedes llamarme tú para la cita del dentista? Es que no sé qué decirles". O el marido que no sabe ni freír un huevo, ni lo intenta.
La realidad: Saben perfectamente cómo hacerlo, pero es mucho más cómodo que la "gestora del hogar" lo solucione mientras ellos descansan o se dedican a sus cosas. No es incapacidad, es falta de voluntad.
El impacto en las mujeres "60 y más"
A nuestra edad, hemos cargado con muchas mochilas. Como en el corto que estoy preparando, donde me ves caminando con un peso enorme sobre los hombros, la realidad es que:
La carga mental no descansa: No es solo hacer la cena, es saber qué falta en la despensa, quién puede comer qué, o qué citas médicas hay mañana.
El agotamiento es real: Ese suspiro profundo frente a la cámara no es actuación; es el reflejo de décadas de "resolver" la vida de los demás.
El mito de la superwoman: Nos enseñaron que podíamos con todo, y el entorno se aprovechó de ello para dejar de esforzarse.
La incompetencia estratégica no es un despiste, es una transferencia de trabajo sin consentimiento.
¿Cómo soltar la mochila?
Identifica el patrón: Si siempre terminas diciendo "déjalo, ya lo hago yo", han ganado. El primer paso para romper el truco es dejar de caer en él.
Permite el error: Si la ropa queda mal tendida o el arroz se pasa, que así sea. Es la única forma de que el otro asuma la consecuencia y entienda que su "despiste" no te obliga a ti a intervenir.
Comunicación directa: Cambia el "ya lo hago yo" por un: "Estoy segura de que puedes aprender a hacerlo, confío en tu capacidad".

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