El Día del Orgasmo Femenino... ¿de verdad esta es la prioridad?

¿Nos estamos haciendo idiotas... o nos quieren hacer idiotas?

A mis años ya no me la dan con queso. He visto pasar demasiadas modas políticas como para no hacerme preguntas.

Cuando yo era joven, las mujeres luchábamos por poder estudiar, trabajar, abrir una cuenta bancaria y cobrar lo mismo que un hombre por el mismo trabajo. Aquellas eran reivindicaciones que cambiaban la vida de las mujeres.

Jamás imaginé que unas décadas después habría quien quisiera convencernos de que el gran avance del feminismo consistía en celebrar un Día del Orgasmo Femenino, hacer anuncios en televisión y hablar públicamente de quién llega o no llega al orgasmo.

Perdonadme, pero debo de ser de otra escuela.

Siempre pensé que el feminismo consistía en conquistar derechos. En abrir puertas, no en llenar el calendario de campañas. En resolver problemas reales, no en convertir la intimidad en un espectáculo mediático.

Y cuanto más veo estas campañas, más me pregunto si el objetivo sigue siendo la igualdad... o si lo importante es que la maquinaria nunca deje de funcionar. Porque cuando una causa necesita un nuevo eslogan cada año, un nuevo día conmemorativo y una nueva campaña para justificar su existencia, es inevitable preguntarse a quién beneficia realmente todo ello y qué organizaciones viven de mantener vivas estas campañas.

Esta misma mañana he visto cómo la televisión ya empezaba a hacerse eco del Día del Orgasmo Femenino. Y uno no puede evitar preguntarse cuánto cuesta poner en marcha una campaña de este tipo y si esas son realmente las prioridades. Mientras tanto, seguimos teniendo listas de espera en los hospitales, familias que no llegan a fin de mes, mayores que necesitan más atención y jóvenes que ven imposible acceder a una vivienda.

Quizá sea la edad, pero prefiero un hospital con más médicos antes que otro anuncio en horario de máxima audiencia del Día del Orgasmo Femenino. Prefiero una ayuda para un cuidador antes que un cartel con un lema ingenioso. Y prefiero políticas que mejoren la vida de las mujeres de verdad antes que campañas que solo generan titulares durante veinticuatro horas.

Porque la igualdad no se consigue con un anuncio de treinta segundos ni con una fecha marcada en el calendario. Se consigue con oportunidades, con respeto, con educación y con políticas que mejoren realmente la vida de las personas.

La igualdad nunca debería construirse enfrentando a hombres y mujeres, sino recordándoles que los problemas importantes se resuelven juntos, no a golpe de campañas publicitarias.

Será que he cumplido los sesenta y ya no me deslumbra cualquier eslogan. A esta edad una aprende a distinguir entre los derechos que cambian vidas... y las campañas que solo cambian el tema de conversación durante un par de días.

Llámame antigua si quieres. Yo lo llamo tener claras las prioridades.

Y, por cierto, no tengo nada en contra de que cada cual disfrute de su sexualidad como quiera. Lo que me preocupa es que algunos parezcan más interesados en organizar campañas sobre la vida íntima de los ciudadanos que en solucionar los problemas que les quitan el sueño cada día.



Pues nada, duda resuelta. Acabo de descubrir en Internet que, además, también tenemos el Día Mundial de la Masturbación, el Día Mundial del Condón y el Día Internacional de la Trabajadora Sexual, entre otros.

Y entonces me hago la misma pregunta con la que empecé este artículo:

¿Nos estamos haciendo un poco tontos... o nos quieren hacer tontos?

A este paso, voy a tener que crear una Plataforma Ciudadana para solicitar que se declare el Día del Sentido Común. Ese sí que lo celebraría encantada.

🎥 Video en nuestro canal de YouTube.

Un abrazo,

Elena , Colaboradora en el blog

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