Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Reflexiones

Hoy hay que echarle valor

Imagen
Mirando esta imagen, no puedo evitar pensar  que el matrimonio es el deporte de riesgo más grande que existe.  Porque, seamos sinceros, aunque nos vendan flores y perdices, en el fondo cada uno va a lo que va. Bajo el velo y el chaqué, hay instintos que no han cambiado en miles de años. Veamos  qué  los impulsa a dar este paso: El hombre y el ADN: Persigue ese instinto de dejar huella. Busca a "su mujer", esa certeza y ese "puerto seguro" para sus instintos y su legado. ¡El mandato biológico le corre por las venas y la procreación no perdona! Pero hoy en día, además, tiene que echarle mucho valor para firmar una hipoteca sabiendo que, si el barco se hunde, muchas veces él se queda fuera de la casa pero dentro de la deuda. Es un riesgo real que planea sobre el altar, mientras mira de reojo la libertad que deja atrás. La mujer y el reloj biológico: Ante la llamada de la maternidad o la necesidad de estabilidad, busca la seguridad del nido. Ese lugar donde el "m...

El piropo perdido

Imagen
¿Han Cambiado los Piropos?  Reflexión Divertida sobre las Interacciones Hoy en Día. En el mundo de las redes sociales y las nuevas reglas del juego en las relaciones, ¿dónde han quedado esos piropos espontáneos que nos hacían sonrojar (o reír) hace unos años? 🤔 Hoy, en mi nuevo short, comparto un toque de humor y nostalgia al comparar los piropos de antes y los de ahora. ¿Recuerdas cuando un simple "guapa" o "bella" era suficiente para que nos alegráramos el día? Pues, parece que ahora hace falta un **máster en comunicación inclusiva** solo para que alguien te diga algo bonito. En el video, dos mujeres de unos 45 años se encuentran charlando en un bar y se dan cuenta de cómo las interacciones entre hombres y mujeres han cambiado. Mientras una se queja de que no recibe ni un piropo, la otra, con su tono sarcástico, se refiere a cómo ahora los hombres parecen necesitar permisos por escrito para expresarse. 😄 La pregunta es: ¿Realmente los piropos de antes eran tan m...

No es sinceridad. Es mala leche.

Imagen
Falta de empatía. Cuando la empatía brilla por su ausencia: cómo reconocer a las personas sin empatía Todos hemos conocido a alguien que parece incapaz de ponerse en el lugar de los demás. Tal vez un familiar, un amigo o incluso un conocido en redes sociales. Su comportamiento puede ser irritante, hiriente o simplemente desconcertante. Las personas sin empatía no necesariamente son malas por naturaleza, pero suelen mostrar ciertos patrones que pueden afectar nuestras relaciones: 1. Comentarios sin pensar en el otro Pueden hacer bromas crueles, criticar la apariencia o dar “opiniones” que nadie pidió. No lo hacen con conciencia de hacer daño; simplemente no sienten la incomodidad que provocan . 2. Minimizar emociones Cuando compartimos un problema o un sentimiento, estas personas a menudo responden con frases como: “Estás exagerando, no es para tanto” Esto se llama invalidación emocional : tus sentimientos se ignoran o se consideran poco importantes. 3. Falta de reconocimient...

Reflexiones sobre el cambio y la autoaceptación

Imagen
  Cuando me miro en una foto, a veces no me reconozco. La mujer que aparece ahí tiene líneas nuevas, otra forma de mirar, otro ritmo. No es la de antes… pero tampoco es menos. Aceptar no es conformarse Auto aceptarse no significa renunciar a cuidarse ni dejar de evolucionar. Significa dejar de pelearnos con el paso del tiempo y empezar a tratarnos con la misma ternura con la que cuidamos a las personas que amamos. La sociedad nos empuja a pensar que solo valemos si parecemos jóvenes. Pero el verdadero cambio empieza cuando nos atrevemos a mirar con amor a la mujer que somos hoy: con historia, con cicatrices, con vida vivida. El cuerpo que habitamos Este cuerpo ha sostenido días buenos y días malos. Ha bailado, ha llorado, ha sanado, ha dado abrazos. No es “el de antes”, pero es el de ahora , y merece ser escuchado, cuidado y respetado. Quizás hoy no nos sintamos igual frente al espejo, pero eso no significa que no podamos reconciliarnos con nuestra imagen. Poco a...