Hoy hay que echarle valor
Mirando esta imagen, no puedo evitar pensar que el matrimonio es el deporte de riesgo más grande que existe. Porque, seamos sinceros, aunque nos vendan flores y perdices, en el fondo cada uno va a lo que va. Bajo el velo y el chaqué, hay instintos que no han cambiado en miles de años. Veamos qué los impulsa a dar este paso: El hombre y el ADN: Persigue ese instinto de dejar huella. Busca a "su mujer", esa certeza y ese "puerto seguro" para sus instintos y su legado. ¡El mandato biológico le corre por las venas y la procreación no perdona! Pero hoy en día, además, tiene que echarle mucho valor para firmar una hipoteca sabiendo que, si el barco se hunde, muchas veces él se queda fuera de la casa pero dentro de la deuda. Es un riesgo real que planea sobre el altar, mientras mira de reojo la libertad que deja atrás. La mujer y el reloj biológico: Ante la llamada de la maternidad o la necesidad de estabilidad, busca la seguridad del nido. Ese lugar donde el "m...